“TODAS LAS ENFERMEDADES INICIAN EN EL INTESTINO ”

Hipócrates

Hipócrates padre de la medicina dijo “todas las enfermedades comienzan en el intestino” hace más de 2000 años y estaba en lo correcto. 

Las funciones del sistema digestivo van más allá del proceso de digestión y absorción de nutrientes. Un sistema digestivo enfermo puede contribuir al desarrollo de enfermedades como diabetes, obesidad, artritis, autoinmunidad, asma, atopias, alergias, problemas en la piel y condiciones neurológicas como demencia, ansiedad, depresión y alzheimer.

Hay dos factores fundamentales que determinan la salud del sistema digestivo: La microbiota intestinal y la barrera intestinal

MICROBIOTA INTESTINAL

Qué es la microbiota intestinal?

El sistema digestivo alberga alrededor de 100 trillones de microorganismos beneficiosos (bacterias, virus, hongos y protozoos) a los que se les denomina microbiota intestinal. Estos microorganismos están distribuidos en bajas concentraciones en el estómago, el duodeno y el intestino y en mayor concentración en el colon.

Quieres estar sano? Cuida tu microbiota intestinal

Cómo se desarrolla la microbiota intestinal?

Por mucho tiempo se pensó que la colonización inicial del intestino por la microbiota ocurría al nacer, pero a partir de los últimos estudios es claro que existe paso in útero de estos microorganismos al sistema digestivo del feto. Es decir, nuestra microbiota intestinal se empieza a formar antes de nacer.

La mayor parte de la colonización  inicial del intestino ocurre al nacer cuando el recién nacido pasa por el canal del parto y adquiere estos microorganismos de la madre. Si el parto es por cesárea no hay colonización del tracto digestivo del recién nacido por estos microorganismos maternos y se adquiere una microbiota diferente, no tan sana.

La alimentación del recién nacido va ha determinar la composición y el desarrollo de la microbiota intestinal. Los recién nacidos alimentados con leche de fórmula tienen una microbiota intestinal no tan benéfica en comparación a los que reciben lactancia materna exclusiva. 

La leche materna contiene microorganismos (bifidobacterias) y nutrientes (polisacáridos y fructo-oligosacáridos) indispensables para el desarrollo de la microbiota intestinal.

Entre los primeros 6 meses y dos años de vida se establece la base de la microbiota intestinal. Durante este periodo es de vital importancia la lactancia materna, la introducción de un alimentación sana y limitar el uso de antibióticos. Todos estos factores que ocurren alrededor de los primeros años de vida van a determinar  la composición de la microbiota  intestinal en la vida adulta y el riesgo que tenga cada individuo para desarrollar obesidad, diabetes y enfermedad cardiovascular.

Después de los primeros dos años y en la vida adulta la microbiota intestinal va a estar influenciada por factores como la dieta, medicamentos, estrés, infecciones crónicas y el sedentarismo.

Nacer por parto vaginal y ser alimentado con leche materna exclusiva favorece el desarrollo de una microbiota intestinal más diversa y sana.

Que hace la microbiota intestinal tan especial?

La microbiota intestinal está involucrada directamente con la regulación del sistema inmune (entre un 70 a 80% del sistema inmune se encuentra en el tracto digestivo), la producción de nutrientes, energía y la protección contra patógenos. 

Alteración en su diversidad y/o composición se ha relacionado con el desarrollo de enfermedades como obesidad, diabetes, cáncer, artritis reumatoidea, enfermedad tiroidea, esclerosis múltiple, enfermedades autoinmunes, asma, alergias, sensibilidades alimentarias, lupus, osteoporosis alteraciones gastrointestinales, enfermedad cardiovascular, enfermedades neurodegenerativas, epilepsia, depresión.

Disminución en el número y diversidad de la microbiota intestinal está relacionada con el desarrollo de casi todas las enfermedades inflamatorias crónicas

Funciones en el cuerpo de la microbiota intestinal 

Integridad de la barrera intestinal

La microbiota ayuda a mantener la integridad de la barrera intestinal al estimular la proliferación de las células del epitelio y regular las uniones entre estas células.

Producción de ácidos grasos de cadena corta

Los alimentos que consumimos aportan nutrientes a nuestro cuerpo y a la microbiota intestinal. Los microorganismos de la microbiota utilizan sustratos no digeridos de nuestra alimentación que llegan al colon (principalmente almidones resistentes, fibra, azúcares no absorbidos y proteínas) y producen ácidos grasos de cadena corta (acetato, propionato y butirato). Y por qué esto es importante?

Los ácidos grasos de cadena corta y principalmente el butirato es utilizado por las células epiteliales del colon para producir energía y está asociado con disminución en el riesgo de desarrollar cáncer de colon al estimular el crecimiento y la diferenciación de las células sanas en el epitelio del colon, inhibir la proliferación celular e inducir la apoptosis en células anormales.

El propionato en el hígado participa en la regulación de la gluconeogénesis y la sensación de saciedad. El acetato influencia el metabolismo del colesterol, la lipogénesis y juega un rol importante en la regulación del apetito. Tener niveles adecuados de ácidos grasos de cadena corta se asocia con menor riesgo de desarrollar obesidad y disminución en la resistencia a la insulina.

Según algunos estudios los ácidos grasos de cadena corta pueden disminuir la expresión de citoquinas proinflamatorias en algunas enfermedades como Crohn y colitis ulcerativa.

Síntesis de vitaminas

La microbiota intestinal sintetiza nutrientes importantes como vitaminas K2, B12, B2 y ayudan en la absorción de minerales como calcio, hierro y magnesio.

Protección contra patógenos

Una de las funciones más importantes de la microbioma intestinal es la de protección. El intestino es una barrera diseñada para permitir el paso de algunas sustancias como nutrientes y dejar otras afuera como patógenos y toxinas. Entre el 70 y 80 % del sistema inmune se encuentra en nuestro tracto digestivo (tejido linfoide asociado al intestino GALT).Alteraciones en la microbiota intestinal ha demostrado afectar la composición y funcionamiento del GALT.

En el intestino las bacterias patógenas compiten con los microorganismos beneficiosos por nutrientes y zonas para colonizar. Esto explica porqué entre más diversa y balanceada sea la microbiota menor será el riesgo de un crecimiento anormal de bacterias patógenas y de desarrollar infecciones.

Favorecer la motilidad intestinal

Hace unos años se pensaba que la relación entre la motilidad intestinal y la microbiota era unidireccional, sin embargo, actualmente se sabe que esta relación es bidireccional. Alteraciones en la motilidad intestinal pueden generar anormalidades en la distribución y composición de la microbiota y una microbiota intestinal inadecuada puede ocasionar problemas en la motilidad del sistema digestivo.

Comunicación con el sistema inmune

La microbiota intestinal juega un papel fundamental en la modulación del sistema inmune al promover la maduración de células inmunes y el desarrollo normal del sistema inmune en la mucosa del intestino .

Durante lo primeros años de vida la microbiota intestinal “entrena” al sistema inmune para que reconozca a los microorganismos benéficos, las proteínas en las comidas y los tejidos  del cuerpo como no invasores  evitando el desarrollo de alergias, sensibilidades alimentarias y enfermedades autoinmunes.

Entre el 70 y 80 % del sistema inmune se encuentra en nuestro tracto digestivo

Cómo impacta la microbiota intestinal tu salud? 

Infecciones

Una microbioma intestinal diversa y balanceada disminuye el riesgo de desarrollar infecciones. En algunos estudios se ha observado como una microbiota intestinal alterada se puede asociar con progresión de enfermedades como VIH y hepatitis B.

Salud del sistema digestivo

Alteraciones en el número y diversidad de la microbioma intestinal se ha relacionado con patologías como el síndrome de intestino irritable, SIBO (sobrecrecimiento de bacterias en el intestino delgado) y enfermedad inflamatoria intestinal.

La microbiota intestinal desempeña un papel importante en la motilidad intestinal, la sensibilidad visceral y en el eje intestino-cerebro, y estos factores a su vez están implicados en la fisiopatología del síndrome de intestino irritable.

Una microbiota intestinal alterada puede llevar a producción de endotoxinas como lipopolisacáridos que actúan sobre las uniones de las células del epitelio intestinal generando un aumento en la permeabilidad intestinal.

Obesidad

Varios estudios han demostrado que la microbiota intestinal es un modulador importante en el desarrollo de alteraciones metabólicas. Estos sugieren que cambios en la microbiota intestinal, específicamente aumento de especies firmicutes y disminución de bacteroidetes, juega un papel importante en el desarrollo de obesidad, probablemente interactuando con factores genéticos.

Se ha documentado que una microbiota intestinal alterada promueve el desarrollo de obesidad al aumentar la cantidad de energía (calorías) que se extrae de la dieta, promover cambios en la permeabilidad intestinal (que lleva a inflamación y estimulación del sistema inmune), aumentar el apetito (aumento en la secreción de grelina) y generar alteraciones en los mecanismos de saciedad.

Al existir una microbiota intestinal alterada y un aumento en la permeabilidad intestinal se genera paso de bacterias  y/o de sus componentes al torrente sanguíneo desencadenando  una cascada inflamatoria que se asocia con el desarrollo de obesidad y resistencia a la insulina. A esto se le ha llamado endotoxemia metabólica.

Los cambios en la microbiota intestinal, el aumento de la permeabilidad intestinal y la endotoxemia desempeñan un papel importante en el desarrollo de un estado inflamatorio crónico que contribuye al desarrollo de  obesidad y  enfermedades metabólicas crónicas, como el hígado graso no alcohólico.

En personas con dificultad para bajar de peso a pesar de múltiples cambios en la alimentación y estilo de vida es importante valorar si existe un imbalance en la microbiota intestinal.

Cáncer

Se ha observado un aumento en el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer principalmente de colon en personas con alteraciones de la microbiota intestinal. El aumento de bacterias oportunistas y patógenas tienen un efecto proinflamatorio que puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de colon.

Algunos estudios han encontrado diferencias en la composición de la microbioma intestinal en mujeres con cáncer de mama y mujeres sanas, lo que sugiere que algunas tipos de bacterias pueden estar asociadas con el desarrollo de cáncer de mama y con diferentes respuestas al tratamiento.

Enfermedad cardiovascular y Diabetes

Cambios en la composición de  la microbiota intestinal se ha asociado con patologías como diabetes hipertensión, enfermedades cardiovasculares y aterosclerosis

Recientemente se ha observado que los ácidos grasos de cadena corta producidos por la microbiota pueden tener un efecto benéfico en la modulación de la presión arterial. Algunos estudios han encontrado disminución en los niveles y diversidad de la microbiota intestinal en niños con diabetes tipo 1  y adultos con diabetes tipo 2 (secundario a paso de metabolitos perjudiciales de bacterias a la sangre que condiciona inflamación crónica).

Pérdida de la tolerancia del sistema inmune, alergias y autoinmunidad.

Una de las funciones de la microbioma intestinal es “enseñar” al sistema inmune como tolerar las proteínas de alimentos, alérgenos ambientales y aprender a reconocer los tejidos propios. La microbiota intestinal interactúa con el sistema inmune promoviendo la maduración de células reguladoras y presentadoras de antígenos que juegan un papel fundamental en el desarrollo de la tolerancia inmunológica.

Cambios en la microbiota secundarios a uso de antibióticos en la infancia puede aumentar la susceptibilidad de desarrollar asma.

Piel

A través de mecanismos inmunes complejos y el eje intestino-piel la microbiota intestinal afecta el estado de  la piel. Alteraciones en el balance de la microbiota está relacionado con varias condiciones dermatológicas como acné, psoriasis y rosácea.

Sistema Nervioso

Un adecuado funcionamiento del eje intestino-cerebro es vital para la salud del sistema digestivo. Recientemente se ha documentado que la microbiota intestinal es un  importante regulador de este eje y por esto se habla en ocasiones del eje microbiota-intestino-cerebroEn estudios se ha establecido relación entre una microbiota intestinal alterada y enfermedades como autismo, enfermedades neurodegenerativas, ansiedad y  depresión.

FACTORES FUNDAMENTALES PARA UNA MICROBIOTA INTESTINAL SANA: Diversidad, Composición y Resiliencia

Qué puedes hacer para mantener una microbiota intestinal balanceada y diversa?

Es importante entender el rol fundamental que desempeña la microbiota intestinal en la salud en general.

Etapa de recién nacido, lactante, infancia.

Nacer por parto vaginal y ser alimentado con leche materna exclusiva son factores fundamentales que van a determinar la composición final de la microbiota intestinal en los adultos.

Si no existe una adecuada colonización y desarrollo de la microbiota intestinal en el sistema digestivo del recién nacido (parto por cesárea y alimentación con fórmula) existe aumento en el riesgo de desarrollar alergias, sensibilidades alimentarias, enfermedades autoinmunes, infecciones a repetición, obesidad, diabetes y desórdenes neurodegenerativos en la vida adulta.

Otro factor importante en esta etapa es evitar el uso frecuente de antibióticos  que van a tener efectos deletéreos sobre la diversidad de la microbiota intestinal.

Alimentación

Fibra

Es fundamental consumir alimentos ricos en nutrientes que permitan desarrollar una microbiota intestinal diversa.  La dieta debe ser rica en fibra y prebióticos como vegetales, frutas y grasas buenas.

Los doctores Michael Ash y Anthony Haynes sugieren cocinar manzanas en agua, hacer una salsa de manzana y tomar unas cucharadas al día. Al cocinar las manzanas se libera pectina, esta aumenta los niveles de una sustancia en el intestino llamada  fosfatasa alcalina intestinal (IAP -intestinal alkaline phosphatase) que evita el paso de lipopolisacáridos de las bacterias al torrente sanguíneo, estimula genes que permiten disminuir la permeabilidad intestinal y estimula la colonización del intestino por bacterias benéficas . 

Consumir frecuentemente alimentos fermentados (sauerkraut, kimchi, kombucha, kéfir) con el fin de aportar probióticos al sistema digestivo y ayudar a aumentar la diversidad de la microbiota intestinal.   

Disminuir el consumo de  alimentos como azúcar, alimentos procesados, aceites refinados y gluten. Las personas en dieta libre de gluten pueden dejar de ingerir una gran cantidad de alimentos prebióticos por esto es importante incluir tubérculos como nabo, batata dulce, zanahorias, rábanos y vegetales fermentados.

Estudios en animales han sugerido que los endulzantes artificiales pueden tener efectos negativos sobre la microbiota intestinal alterando su balance y diversidad. De igual  forma se ha observado que aditivos en comidas como emulsificantes afectan la microbiota intestinal en estudios realizados en animales.

Según algunos estudios los alimentos genéticamente modificados GMO pueden tener efectos negativos en la microbiota intestinal. Además, estos alimentos tienen frecuentemente altos niveles de glifosato que también se ha documentado afecta a la microbiota. 

Probióticos

Primero es importante aclarar que ningún probiótico va a “anular” el efecto negativo que tiene una mala alimentación sobre la microbiota. Por esto una dieta rica en fibra, polifenoles y alimentos fermentados debe ser una prioridad. En la actualidad hay múltiples estudios que establecen los efectos beneficiosos de los probióticos en una gran cantidad de enfermedades desde diabetes tipo 2 hasta ansiedad y depresión.

Antibióticos y medicamentos

Evitar dentro de lo posible  el uso de antibióticos y restringir su uso solo en casos de infecciones severas. Es muy importante antes de iniciar un ciclo de antibióticos o un nuevo medicamento analizar el impacto que estos pueden tener sobre la microbiota intestinal. Solo un ciclo de antibióticos puede generar cambios rápidos en la composición de la microbiota intestinal.

Muchas personas entienden el impacto negativo que tienen los antibióticos sobre la microbiota intestinal pero no todos tienen claro que existen otros medicamentos que pueden afectarla como algunos antiinflamatorios, antihistamínicos, antiarrítmicos,  esteroides, inhibidores de bomba de  protones y antifúngicos.

Cambios en el estilo de vida 

Ejercicio

Ejercicio moderado y adecuado a la condición física ha demostrado tener efectos positivos sobre la microbiota intestinal al aumentar su número y diversidad. Si el ejercicio es extremo puede tener un efecto deletéreo sobre la microbioma y condicionar permeabilidad intestinal.

Estrés

Estudios en animales han demostrado que el estrés crónico se asocia con reducción en la diversidad de la microbiota. Tener prácticas que permitan manejar el estrés favorece  la activación del sistema parasimpático que facilita la digestión y los procesos de reparación. Si permanecemos en un estado de estrés se activa el sistema simpático con liberación de cortisol que favorece el desarrollo de una microbiota intestinal alterada y aumento de la permeabilidad intestinal.

Iniciar prácticas para reducir el estrés como meditar, yoga, respiraciónes profundas. 

Dormir

Estudios en animales han mostrado que alteraciones y disrupción del ciclo circadiano altera la microbiota intestinal. 

Es importante dormir entre 7 y 8 horas por noche

Resumen y plan de acción

Recién nacido, infancia y vida adulta

Cesarea vs Parto vaginal

La mayor parte de la colonización del intestino ocurre al nacer cuando el recién nacido pasa por el canal del parto y adquiere estos microorganismos de la madre. Si en lugar de parto vaginal se realiza una cesárea se altera este proceso y la microbiota que adquiere el recién nacido es diferente y no tan sana.

Lactancia materna vs alimentacion con formula

La leche materna contiene microorganismos (bifidobacterias) y nutrientes (oligosacáridos y fructo-oligosacáridos) indispensables para el desarrollo de la microbiota intestinal.

Antibioticos

Evitar dentro de lo posible  el uso de antibióticos y restringir su uso solo en casos de infecciones severas.

Medicamentos

Evitar medicamentos deletéreos para la microbiota intestinal como anti-inflamatorios, inhibidores de bomba de  protones, antifúngicos.

Alimentación

Carbohidratos refinados, Azúcares, endulzantes artificiales y alimentos procesados.

Eliminar carbohidratos y azúcares refinados estos favorecen la proliferación de microorganismos patológicos y la pérdida del balance de la microbiota.

Fibra

La fibra dietaria provee sustratos para el crecimiento y es fuente de energía para la microbiota intestinal. Comer una dieta balanceada rica en vegetales, fruta (limitar en diabetes ) y fibra.

Alimentos fermentados

Consumir frecuentemente alimentos fermentados para aportar probióticos al sistema digestivo.  Consumir sauerkraut, kimchi, kombucha, kéfir  ayuda a aumentar la diversidad de la microbiota intestinal. 

Estilo de vida

Dormir

Estudios en animales han mostrado que alteraciones y disrupción del ciclo circadiano altera la microbiota intestinal.

estrés crónico

Tener prácticas que permitan manejar el estrés  favorece la activación del sistema parasimpático que facilita la digestión y los procesos de reparación. Si permanecemos en un estado de estrés constante se activa el sistema simpático con liberación de cortisol que favorece el desarrollo de una microbiota intestinal alterada y desarrollo de permeabilidad intestinal.

ejercicio

Moderado y adecuado a tu condición física. Si el ejercicio es extremo  puede tener un efecto deletéreo sobre la microbioma y condicionar permeabilidad intestinal.